Calabazas coloridas, en otoño recogidas

collage_fotor-calabazasEl otoño es especialmente bonito en el norte de California por los  cambios de color que experimentan sus árboles y además, porque se celebran fiestas otoñales tradicionales muy variadas e interesantes. De hecho hay dos muy famosas: Halloween, que se celebra en la víspera de Todos los Santos, y Thanksgiving (acción de gracias), que este año se celebró el 24 de noviembre.

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Con ocasión de Halloween, un mes antes ya puedes ver elementos decorativos en casas y en escaparates de tiendas. Las casas colocan, además de las calabazas esculpidas con la vela en su interior, esqueletos, arañas y telarañas, tumbas, etc. El día de Halloween mucha gente se disfraza para ir a la oficina, sobre todo en los comercios, y por la tarde, a partir de las 18h, los niños van recorriendo las casas disfrazados y con una bolsa, preguntando a los dueños ¿Trick o Treat? (Dulce o travesura) y reciben caramelos no sin antes asustarlos un poco. Los adultos también disfrutan mucho porque quieren que su casa realmente de miedo a los niños. Por ejemplo, un vecino aparcó el coche en la entrada de su casa e instaló un sensor que, cuando los niños se acercaban a la entrada, encendía una luz interior del coche y mostraba a 4 esqueletos junto a una risa demoníaca. Los niños salían pitando, ¡alguno llorando!

halloween

Acción de Gracias es una comida familiar muy tradicional (más que Navidades) que además es fiesta nacional. El origen de la fiesta se remonta a 1621 cuando un grupo de peregrinos ingleses vinieron a América. A punto estuvieron de morir de no ser porque unos amables nativos les ayudaron y enseñaron, en definitiva, a sobrevivir. Así que al año siguiente, después de una buena cosecha, los peregrinos hicieron una fiesta junto con los indios para darles las gracias. Hoy día, la gente se reúne en una casa y viene la familia y hasta los vecinos, cada uno trayendo un plato, desde crema de calabaza a puré de patatas, zanahorias glaseadas, salsa de arándanos, coles de Bruselas gratinadas, judías  verdes con chalotes y, especialmente, pavo relleno* de cebolla, apio, pimiento verde, pan, champiñones, huevos, nueces, cerezas y especias, salseado con gravy, una especie de bechamel con los jugos del rustido. De postre comen pasteles de chocolate, tartas de queso, de manzana… El día consiste en comer y ver el fútbol, si eres hombre, y cocinar y limpiar, si eres mujer. Así es y así será siempre. Ah, los indígenas hace decenas de años que ya no forman parte del evento, ya me entendéis.

*Eso si no comen el Turducken: un pavo relleno de pato deshuesado que a su vez está relleno de un pollo, también deshuesado.

Sonoma

Es muy bonito visitar las zonas de viñedos en esta estación del año. Aunque la época de vendimia es entre Septiembre y Octubre, en noviembre aún puedes ver todo el colorido otoñal. Entre San Francisco y el Valle Central hay dos valles más pequeños, famosos por sus viñedos: El Valle de Napa y el de Sonoma. En Napa es donde se basa la historia de la familia Gioberti, encabezada por Ángela Channing, que luchaba por el control de la totalidad de la propiedad de Falcon Crest. Napa es más sofisticado que el Valle de Sonoma. Tiene más de 400 bodegas y todo es ultra caro. Sonoma es más rural, los viñedos cubren las laderas y son visibles desde las carreteras.

Un día que nos dirigíamos a San Francisco, llovía tanto que cambiamos la ruta y nos adentramos al Valle de Sonoma (además nos pilla más cerca). De entre las 260 bodegas que hay visitamos dos: Iron Horse Vineyards y la BR Cohn (porque teníamos curiosidad por ver su producción de aceite de oliva). La gente suele acudir a las bodegas para hacer catas, que valen entre 10$ y 15$. El aceite en BR Cohn carísimo; dependiendo del tipo de aceite podía valer hasta ¡120 dólares el litro!

Francis Ford Coppola tiene su bodega en el Valle de Sonoma. Como también Codorníu, Freixenet o Torres.

Yosemite

Yosemite también es otro de los sitios que merece la pena visitar en otoño. La temperatura aún no es muy baja, hay agua en las cascadas, y el color de las hojas adquiere nuevas tonalidades: naranjas o marrones las de los robles, amarillos brillantes las de los arces, amarillos en los álamos, rojos en los cerezos silvestres y rojos morados en el roble venenoso. Además se puede hacer barbacoas como la que nos hicimos nosotros: salchichas a la parrilla acompañadas con un pisto casero delicioso.

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Yosemite otoñal

¡¡¡No hay setas!!! De verdad, no hay setas, ni malas ni buenas. ¿Cómo puede ser? En un bosque con humedad… ¿qué más se necesita? Ni idea, no somos expertos, pero nos llama mucho la atención que no haya. ¿Qué condiciones se necesitan? Tampoco nos pusimos a buscar, porque aquí ni hay costumbre ni tantos caminos para adentrarte en el bosque, pero no vimos ni una. Sin embargo, leyendo en la web de Yosemite, se ve que sí hay aunque se requiere un permiso especial. Se podrían encontrar múrgulas o ceps en determinadas zonas. ¡Pues no haríamos un buen arroz con estos productos!

Por los caminos que hicimos en Yosemite, pasábamos por zonas de robles donde el suelo estaba repleto de restos de bellotas y en un par de ocasiones vimos excrementos negros de tamaño considerable con bayas no digeridas, así que había algún animal merodeando por ahí…¡¡un oso!!!

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¡¿Un oso en el camino?!

La verdad que fuimos afortunados porque, aunque se calcula que hay aproximadamente entre 300 a 500 osos en Yosemite, es muy difícil verlos.

Los osos están más activos que nunca en otoño porque se tienen que preparar para el invierno, de manera que se ponen finos de bellotas, consumiendo hasta 20.000 calorías al día. En Yosemite la especie que habita es el oso negro, aunque la mayoría son marrones. La media de peso de un adulto macho es de 110 kilos y de una hembra unos 70kg (qué delgaditas, ¡casi como yo!).

Los osos duermen durante el invierno manteniendo sus funciones vitales al mínimo: reducen su temperatura corporal, sus pulsaciones bajan de 90 por minuto a 8 y bajan el ritmo respiratorio para conservar energía. Eso los machos; las osas dan a luz sus oseznos.

Para finalizar, otro dato curioso. Otro animal al que le encantan las bellotas en Yosemite es el pájaro carpintero, que puede llegar a almacenar hasta 50.000 bellotas en los agujeros que perforan en los troncos de los árboles.

(Fotos de Yosemite cedidas por Mr. Ribs)

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