Yellowstone (III parte)

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Un castor

El Parque Nacional del Grand Teton está pegado a la entrada sur de Yellowstone. Es una cadena montañosa con cimas que van de 3500 m a 4197 m de altitud y que tiene a sus pies el río Snake (río Serpiente), el cual da paso a un valle plano donde se pueden encontrar animales salvajes (osos, alces, antílopes y aves). Estas tierras estuvieron habitadas por tribus indias pero desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX muchos aventureros europeos-americanos emprendieron expediciones en busca de castores, esos animalillos, de la familia de los roedores, que tienen la habilidad/profesión de hacer diques en los ríos (…¿para qué?) y cuya piel era muy demandada. Los tramperos, con gorros de piel de castor con cola incluida, convivían con los indios y se adentraban en estas regiones para explorarlas, posteriormente también guiaban y abrieron vías para las rutas de los emigrantes del este norteamericano. Muchos de estos tramperos eran franceses y de hecho fueron los que pusieron nombre a las montañas (“Les Trois Tetons” o Grand Teton literalmente significa gran tetón).

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El Gran Tetón

Para hacerse una idea de cómo vivían en 1823 y aunque no era exactamente aquí, sino 1000 km al este de Yellowstone, uno de aquellos tramperos fue Hugh Glass, el de la película de El Renacido, de Leonardo di Caprio. Otro hombre de montaña que estuvo por estos territorios fue John Johnston, también llamado John “Come hígados” Johnston.

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Este hombre pasó 20 años peleándose con los indios Crow en venganza por la muerte de su mujer embarazada en 1847. Ella era de la tribu india Flathead (cabeza plana). La historia que se cuenta es que se comía el hígado de cada Crow que mataba para que no pudieran “ir a la vida de ultratumba”. Finalmente, por mutuo consentimiento, pararon y le consideraron “hermano tribal”. En esta historia se basa la peli de Jeremiah Johnson de Robert Redford.

Allá por 1845, el comercio de pieles de castores se acabó. Se ve que la moda de los sombreros cambió. El caso es que uno de los últimos tramperos del lugar fue un inglés que se casó con una india Shoshona, Jenny, y tuvieron 6 hijos. Cuando ella murió de varicela pusieron su nombre a un lago: Jenny Lake.

Pues bien, dicho esto, la excursión que realizamos era rodear justamente el lago de la Jenny. Para ello llegas con coche por la planicie y de repente tienes las montañas de 3000 y pico a 4000.  Muy chulo. Luego hicimos dos excursioncillas más para ver animales, pero nada. Sólo se nos cruzó un rebaño de bisontes… por la carretera!

El bisonte americano, también conocido como búfalo, puede medir hasta 1,80 m de alto y 3 m de largo y pesar de 450 kg a 1300 kg. Son animales herbívoros y constituían la principal fuente de alimentación de los nativos americanos. Los ingleses empezaron a cazarlos y fue así hasta casi su extinción en el siglo XIX, quedando 750 ejemplares de una población inicial estimada en 60-100 millones. Hoy en día, hay rebaños criados para el consumo humano: su carne tiene menos grasa y colesterol que la carne de vaca…me sabe mal decirlo pero la hamburguesa de Yellowstone estaba buena.

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