Yellowstone (II parte)

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Yellowstone fue el primer parque nacional de los EEUU (1872). Los nativos americanos habitaron la zona muchos años atrás, hasta que empezaron a venir las primeras expediciones de “hombres blancos” a principios del siglo XIX. La expedición estadounidense de Lewis y Clark (1804-1806) tenía como misión explorar y cartografiar el territorio recién comprado a los franceses y circunvaló el área identificando a las tribus indias. Tras ellos, sólo intrépidos tramperos se adentraban a la zona, y ninguna otra expedición se llevó a cabo por miedo a encontrarse con los “hostiles” indios hasta la década de 1860.

Tras la declaración de parque nacional, el Ejército americano se hizo cargo de la supervisión de la zona hasta que transfirió los servicios a la nueva institución “Parques Nacionales” en 1917.

Todo ello explica por qué el Parque está casi intacto, salvo que ahora no hay tribus americanas tras ser expulsadas por el ejército y porque hubo un incendio en 1988 que calcinó el 36% de la superficie del parque.

Yellowstone tiene una extensión de 8.992 km2 (más grande que la provincia de Barcelona). Es una zona montañosa con una altitud media de 2.500 m.  Hace unos 630.000 años hubo una gran explosión volcánica expulsando gran cantidad de magma y residuos volcánicos, cenizas y piedras que cuando se enfrió formó un altiplano. Más tarde, una extensión de 45 km x 75 km se derrumbó formando una supercaldera (cráter volcánico) donde ahora hay un enorme lago, ríos, bosques y montes, y una enorme bolsa de magma incandescente a sólo 3 km bajo la tierra, por lo que hay cientos de géiseres, fuentes termales, lagos cristalinos y pozas de barro.

Después de casi 6 horas en coche llegamos a la entrada Oeste del parque un poco antes del mediodía. Pese a lo remoto del sito, hay caravana en la zona de control, pasamos con nuestra tarjeta anual de los Parques Nacionales y conducimos hasta la cuenca Norris Gyser. Aquí, según la guía, las aguas subterráneas hierven a una temperatura que pueden alcanzar ¡374ºC! En superficie, lo que vemos son pequeños geysers recorriendo un sendero. De hecho, el geyser más grande del mundo, como no, está aquí aunque no tuvimos la suerte de verlo. Si hubieramos estado justo 2 años antes, lo hubieramos visto.

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Luego nos dirigimos a las terrazas de Mammoth Hot Spring, pequeños estanques escalonados por donde baja agua caliente. Es en este punto donde está el Centro de Visitantes de la Entrada Norte, que como todos ellos, vale la pena parar, entrar y disfrutar de sus exposiciones. Este centro de visitantes se encuentra en uno de los edificios del Fuerte donde vivían las tropas de caballería del Ejército americano que protegía el parque. Ahora puedes conseguir información sobre la gran cantidad de fauna salvaje que te puedes encontrar en el parque: osos grizzlis, osos pardos, alces, bisontes…

De vuelta al motel paramos en estanques de barro burbujeante y vemos algún que otro bisonte a lo lejos. Esa noche nos convertimos en un poco indios y cenamos una hamburguesa de bisonte.

Nuestro propósito del día siguiente es ver animalillos. Nos informaron que en septiembre es más fácil verlos en el noreste del parque, el Valle de Lamar. ¡y para allí nos dirigimos! Tras 2 horas conduciendo desde el motel (este sitio es enorme!), iniciamos una ruta en una zona que se supone es hogar de osos y bisontes. Nos damos la vuelta a la media hora porque empieza a tronar y llover. Vamos a otra zona, aún más remota, Slough Creek, zona de lobos, pero el camino está cortado y no podemos acceder. Finalmente hacemos una ruta que nos dirige al Río Yellowstone, con la suerte de ver una manada de bisontes y unos cuantos antílopes.

Nos reservábamos la tarde para hacer la excursión donde el ranger nos comentó que podríamos ver algún oso Grizzly, los peligrosos! La rutilla consistía en subir al Mt. Washburn (3.122m). Al inicio de este camino y de otros muchos hay señales que advierten de la presencia de animales salvajes y de las precauciones que se deberían tomar en el caso que se avistaran estos. Por ejemplo, deberías permanecer a más de 90 metros de distancia de lobos y osos, y a más de 23 de otros animales. Y en concreto con los osos, te avisan de que la seguridad no está garantizada, así que para minimizar los riegos hay que hacer ruidos, gritar, silbar, ir en grupo de tres o más, y ser especialmente precavido donde la visibilidad es menor… y si pese a todo te encuentras uno, anda hacia atrás, utiliza un spray antiosos si va hacia a ti, y lucha si lo tienes encima! ¿lucha? ¿Contra  un animal carnívoro que puede pesar 550kg y medir 2,4 metros si se pone de pie?…¿¿lucha?? Total, que aparcamos y subimos, y no encontramos ninguno. Y que conste que ibamos dos.

Antes de la puesta del sol vamos a ver el Cañón del río Yellowstone (el río de Las Rocas Amarillas). Muy bonito, con un color amarillo bastante impresionante.

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El día siguiente, nuestro último día en el parque, es para ver de nuevo el poder de las fuerzas naturales: la zona de Upper Geyser Basin, donde hay 75 géisers activos, entre ellos el Gran Geyser, que erupciona cada 10 horas, y que no vimos!, el Grand Prismatic Spring (el manantial de agua caliente que tiene un montón de colores y que no vimos por culpa de la niebla), el Géiser Old Faithful, que cada hora erupciona un chorro de agua de unos 30-55 m, que sí que vimos, y el lago de Yellowstone que ocupa un antiguo cráter volcánico, y que habría que estar ciego pa no verlo.

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